miércoles, 26 de octubre de 2016

¡CHOCA ESOS CINCO!



Si los ojos son el espejo del alma, las manos son su cristal. Como dijo Benedetti “uno tiene en sus manos el color de su día… Rutina o estallido”. Con las manos saludamos, nos comunicamos, expresamos afecto…, las utilizamos a lo largo del día para prácticamente todo.

Según los expertos, los gestos de las manos permiten que nuestro pensamiento se defina dando movimiento a la actividad que se produce dentro de nuestra cabeza. Y eso nos ayuda a comprender mejor los conceptos y modifica nuestro modo de pensar. Pero, ¿por qué estrechamos las manos al saludarnos? Todo viene de la época antigua en la que la práctica habitual era ir armado, llevando en el lado izquierdo la espada y utilizando la mano derecha para desenvainarla. El hecho de ofrecer la mano derecha abierta a la otra persona ponía de manifiesto que no era tu intención atacarla y era estimado como un gesto de buena voluntad.

Las manos también son utilizadas para realizar algunos gestos coloquiales a otras personas con las que nos relacionamos. Por ejemplo, el pulgar hacia arriba que en España y en países angloparlantes simboliza un mensaje positivo de “ok”, “vale”; en Irán, Grecia o Rusia su mensaje es de insulto. O, por ejemplo, en el caso de hacer la “V” con los dedos, signo de “victoria” o “paz” en EEUU, es tomado como ofensa en países como Irlanda, Reino Unido o Nueva Zelanda. 
Hay manos tan conocidas como “la mano de Fátima” a la cual se considera un amuleto muy potente contra el mal de ojo y las desgracias. Algunas terapias alternativas como el Reiki, hacen de las manos su elemento de trabajo más esencial, siendo a partir de ellas y el toque terapéutico la base para su forma de sanación.

Sólo compartimos una característica de nuestros dedos pulgares con un animal, ¿adivináis cuál? Pues no es otro que el koala. Sólo los humanos y los koalas tenemos pulgares opuestos. Se piensa que es exclusivo de las personas tener esta particularidad, lo que nos da una gran ventaja a la hora de emplear las manos en distintas acciones. No obstante, los koalas también tienen pulgares opuestos compartiendo así con nosotros esta ventajosa característica morfológica.

Por último, os propongo poner a prueba la siguiente afirmación: es imposible mover sólo un dedo a la vez. Esto es así, ya que todos los dedos están conectados de forma física y neuronal. Por más que probemos siempre notarás que un dedo hace un leve movimiento al intentar usar el otro. También es muy difícil que no hagas el intento de mover un dedo al leer esto.




Desirée Fernández | Pedagoga